20 ago 2017

Carta 2

(En respuesta a Carta 1)


Hola Cata


Mateo Galoni <mategaloni@mail.com>


viernes 06/02, 10:36 p.m.


Querida Cata:

Yo sí te digo “querida” porque amo ser un cliché.
Perdón por tardar tanto en responderte. Tu mail me sorprendió, sobre todo porque creí que no querías tener nada que ver conmigo. Volví a Argentina casi un año después de haberme ido, pero no pude contactarte porque ya me habías borrado de todos lados. Terminé hablando con Lauti, y me enteré que el grupo se había disuelto. Ustedes (especialmente vos) eran mi razón para volver, por eso no he estado por allá en años. Debo extrañar mucho las milanesas que hacía tu mamá, porque de vez en cuando me aparece el sabor en la mente. Todavía no pude descifrar qué era eso tan especial que las diferenciaba del resto de las milanesas, tan mundanas.
Nunca antes habías mencionado eso de la luz y, es curioso, pero un profesor me dijo lo mismo hace poco. Me dejó pensando a qué se refería, y al verlo escrito en tu carta volví a ese estado de… introspección. O como sea, já. Por eso tardé tanto en responderte. Y sigo sin entenderlo. Supongo que vivo mi vida demasiado rápido como para deterneme a ver la luz de las personas. En Nueva York nadie te presta atención. Y esos amigos que decís que me conseguí no sé si son dignos de llamarlos así. Son divertidos y todo, pero les falta algo. Quizás sea que ya no tenemos diecisiete años. Uno siempre queriendo volver al pasado.
Claro que me acuerdo del día de los aviones. Tengo esta imagen grabada a fuego en mi mente: nosotros hablando de la profesora de química, vos diciendo que parecía la vieja de Monsters Inc., yo tomando un trago de jugo con vodka en el momento incorrecto, el líquido saliendo por mi nariz, vos ríendo, yo tosiendo, vos llorando de la risa. Cuento esa anécdota cada vez que vuelvo a beber vodka, y algunos ya están hartos de escucharme, en serio, ¡hartos!
No estaba enterado de la crisis existencial que tuviste en ese momento, aunque era esperable viniendo de vos. De todos modos te aclaro que el radio se agrandó, porque estoy a miles de kilómetros y si desaparecieras realmente me importaría. Y en cuanto a eso tan importante que dijiste… Creo haberlo escuchado. Pero preferí hacer de cuenta que no. Porque no habría sabido qué decirte. Porque me iba en unos meses, o porque tenía la mente en otro lado, o creía que era un chiste, porque me parecías mil veces más madura que yo.
Me alegra haber escuchado de vos, Cata. Quizás ahora sí tenga una razón para volver. Avisame si alguna vez te gustaría que nos encontremos para charlar un rato. Espero que todo haya salido bien con el vuelo de tu novio.

Un beso, Mate.